Para detectar esas cosas que hay en mí que aún tengo que sanar, que cambiar, que aún tengo que mejorar y no creer que es  el otro el culpable de lo que me sucede sino, en todo caso que estamos compartiendo espacios de distinta realidad, puedo mirarme en el espejo de lo que me molesta del otro es un reflejo de lo que me molesta de mí mismo. Creer que no tengo cosas que cambiar, que modificar, que mejorar sería limitarme a no crecer y quedarme estancado en mi dolor.
Quiero reconocer las creencias que hay en mí y a partir de esas creencias independientemente de dónde vengan elegir si son las que me convienen o no para la realidad que yo quiero crear, pero para poder elegir tengo que reconocer, y para reconocer primero tengo que aceptar, y para aceptar lo primero de todo tengo que analizar y ahí es donde hago la cadena de autoanálisis, autorreflexión.
Cuanto más y más profundo me observo a mi mismo,  más y más llego a las raíces donde se originaron mis creencias.
Este es el proceso donde disminuye y limpio mis patrones negativos, mi sufrimiento y mi dolor, y con el cúal la verdad me hace libre.

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